sábado, 19 de noviembre de 2011

Fracasos tecnológicos convertidos en éxitos

En 1968 Spencer Silver, un investigador de la compañía 3M (Minessota Mining and Manufacturing Company) estaba buscando un nuevo adhesivo potente, pero sólo consiguió uno En 1974, Art Fry se encontraba en la iglesia e intentaba leer algunos salmos, marcados en su libro. Pero los papeles donde estaban apuntados se caían continuamente. Sin embargo, se acordó del invento de Spencer Silver, y decidió utilizar ese pegamento para pegar los separadores a los libros, sin que la hoja resultara dañada, y con la posibilidad de despegarlos que pegaba poco, y Al día siguiente, Fry hizo un primer intento infructuoso. Pero insistió y un día le entregó un libro a su jefe, en el que había introducido uno de sus separadores. Cuando se lo devolvió, el superior le había escrito algo encima de aquella primera nota Post-it «Me percaté de que era una nueva forma de organizar la información, de traspasarse mensajes, y comencé a luchar para que mi empresa, 3M, la comercializara» En 1980, los Post-it ya se usaban por todo Estados Unidos y un año después aterrizaban en Europa, siendo hoy en día un objeto utilizado en todo el mundo

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